Con más de 75 años, Don Jesús salió con la esperanza de vender su maíz y frijol recién cosechados, fruto de su esfuerzo y cansancio. Quería llevar un poco de sustento a sus hijos, pero nunca imaginó que ese sería su último recorrido.
Al intentar cruzar la calle cerca del Puente Atirantado en Monterrey, un camión de carga lo atropelló, arrebatándole la vida de manera instantánea.
Don Jesús no pudo regresar a casa con lo que había cosechado, no pudo despedirse de su familia… dejó inconclusa la misión más noble de todas: cuidar a los suyos. ![]()
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