Víctor Gabriel Ayón, repartidor de periódicos en Tepic por más de 30 años, partió dejando un legado de amor y generosidad, pues tras confirmarse su muerte cerebral, derivado de un accidente vial, su familia decidió donar sus órganos, convirtiéndolo en un verdadero héroe que con sus riñones, córneas y tejido dará esperanza y vida a varias personas en distintas partes del país, un último acto solidario digno de reconocimiento y gratitud.





