A lo largo de tres módulos, las y los participantes fortalecieron sus herramientas para elaborar planes de reparación simbólica y proyectos de migración de identidad, mediante el análisis, la reflexión y el enfoque restaurativo.
El programa promovió la comprensión de la violencia recibida y ejercida, así como la responsabilidad activa en los procesos de reparación y transformación personal.





