Un hombre que fue deportado de Estados Unidos vive una amarga pesadilla: descubrió que su esposa gastó los 5 mil pesos semanales que le enviaba… en salidas con sus amigas.
Sin ahorros, sin bienes y ahora también sin pareja —pues ella lo dejó al saber que ya no recibiría dólares—, decidió ganarse la vida como payaso.
“¿Qué más me queda?”, dijo con resignación.
Su historia ha encendido las redes, entre apoyo y comentarios sarcásticos sobre la confianza en el amor… y en el bolsillo.




